Solsticio de invierno

6/01/2018

Guirnaldas de luces tintineantes cuelgan entre los edificios. Espumillones, coronas verdes y rojas y abetos decorados adornan las calles de nuestras ciudades. Toneladas de dulces, mariscos y pescados han sido vendidos para que lleguen a nuestras mesas estos días. Y las comunicaciones entre personas se multiplican hasta sobrepasar lo que la tecnología puede asimilar. Es la Navidad; qué extraño acontecimiento.

 

feliz_navidad.jpg

 

Charles Dickens inmortalizó aquello del “espíritu navideño” en su obra “Cuento de Navidad”. Su protagonista, un hombre cegado por la codicia, la avaricia, enfermo del dinero y que poco a poco apaga su vida a favor de sus negocios, sufre una relevación: si no se transforma en un ser amable, llegará a la tumba solo, sin dejar a nadie en el mundo que atesore un buen recuerdo suyo. Tal es impacto de la premonición que explota una primavera en su corazón: al igual que los días tras diciembre, su amabilidad crece y toca a cada una de las personas que conoce.

 

La Navidad coincide con el solsticio de invierno: ese punto de inflexión en el recorrido de la Tierra en el cual los días dejados atrás (oscuros y fríos) dan paso a más horas de luz y calidez. Quizá el espíritu navideño tenga su origen en este fenómeno. Y es que comenzar el año nuevo, en el que cada día ganaremos minutos de luminosidad, es abrir un paquete de 365 oportunidades de hacer mejor las cosas, de ser más pacífico, más tolerante, más positivo. De ser mejores con nosotros mismos y con los que tenemos a nuestro alrededor. De esforzarnos por disfrutar de la vida, por aprender y por enseñar.

Más allá de si uno es creyente o no, estas fechas pueden ser el momento ideal para hacer balance sincero de lo pasado, para recoger los frutos (sean buenos o malos) y fijarnos objetivos vitales que nos motiven desde el corazón.  Y para lanzar deseos.

El mío es que la sociedad sea más amable.

La RAE define esa palabra como digna de ser amada. Bonita idea…

Felices fiestas, lectores.

 

2015 © CREOWEBS. Diseñamos y creamos