La prodigiosa tontería

20/11/2017

Hace unas semanas en un programa de televisión en que el, creo por lo que leído de él, gustan de mezclar churras con merinas, a alguien se le ocurrió invitar a dos personas para dar al público su punto de vista sobre un libro muy controvertido.

Seguro que muchos de vosotros, lectores, sabéis de lo que hablo. La presentadora Mercedes Milá “se enfrentó” (y sí, lo entrecomillo porque para que haya un enfrentamiento justo los dos oponentes deben compartir ciertas características clave) a un investigador español, el doctor Juan Miguel Mulet, profesor (entre otros puestos a los que contados españoles llegan a acceder) de biotecnología en la politécnica de Valencia. Casi nada.

La mujer defendía con uñas, puños (y sartenes si las hubiera tenido a mano), el libro en cuestión (La enzima prodigiosa). Y Mulet respaldado por el peso de la Ciencia, resumiendo, explicó que el libro sumaba páginas y páginas de charlatanería pseudocientífica que lo único que hacía era poner en peligro a las personas que seguían sus indicaciones.

Milá, la pobre, se vio acorralada ante las explicaciones que Mulet ofrecía a la audiencia, desmontado cada afirmación que encontraba en el dicho texto. Y al final, Milá, hizo lo que su cerebro le gritó. Le llamó gordo y media España alucinó.

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Yo me enteré días después de la polémica. Había opiniones de todos los colores. Pero la gran mayoría tendían hacia el lado del sentido común: eso de la enzima prodigiosa es una auténtica tontería.

Pero… aquí viene lo más bizarro de todo. Se me ocurrió mirar, con una sonrisa terrible, repleta de pena en mi cara, la principal web de venta de libros y de ebooks en España; Amazon.es. Y para mi (no) sorpresa, el libro en cuestión estaba en los primeros puestos de ventas.

No hay asociación de nutricionistas, médicos y científicos en todo el mundo que no condene este libro. Lo llaman “dieta milagro”. Y con ello se hace referencia a varios puntos: que es peligrosa para la salud, que fomenta hábitos inadecuados, que predispone a ciertos problemas metabólicos…etc. Eso es así. Solo tenéis que buscar, por ejemplo en la  Academia Española de Nutrición y Dietética, para confirmar que libros como ese son un peligro para la salud pública. Ni más ni menos. Y aquí surge una duda de peso: ¿es que no existe una regulación sobre qué se puede y qué no se puede editar? Pues no. No hay ninguna norma, ni filtro ni comisión de expertos que ayude a los editores a publicar obras de calidad, avaladas por la Ciencia, fáciles de entender y prácticas en el día a día de las personas. A la hora de publicar solo vale una cosa: cuantos más euros genere la obra, más se apostará por ella.

 

Queridos lectores, pronto más.

María Jeunet.

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